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Lesiones perinatales

¿Qué es una lesión perinatal?

En algunas ocasiones, durante el parto, el bebé puede sufrir una lesión física que se produce simplemente por nacer. Esto se conoce como trauma del nacimiento o lesión perinatal.

¿Qué produce una lesión perinatal?

Un nacimiento difícil o una lesión al bebé pueden producirse por el tamaño o la posición del bebé durante el parto. Las afecciones que pueden asociarse con un nacimiento difícil incluyen, pero no están limitadas, a las siguientes:

  • Bebés muy grandes: aquellos bebés cuyo peso de nacimiento es superior a los 4000 gramos (8 libras y 13 onzas).

  • Prematuridad. Aquellos bebés que nacen antes de las 37 semanas de gestación. Los bebés prematuros tienen cuerpos más frágiles y pueden lastimarse fácilmente.

  • Desproporción cefalopélvica: es cuando el tamaño y la forma de la pelvis de la madre no es adecuada para que el bebé nazca por vía vaginal.

  • Distocia: es cuando el parto procede de forma difícil.

  • Trabajo de parto prolongado.

  • Presentación de parto anómala. Por ejemplo, un caso de parto de nalgas (cuando salen primero las nalgas el bebé).

¿Cuáles son algunas de las lesiones perinatales más comunes?

A continuación, enumeramos algunas de las lesiones perinatales más comunes:

  • Tumor del parto: es una inflamación de los tejidos blandos del cuero cabelludo del bebé que se produce mientras este pasa por el canal de parto. Algunos bebés presentan hematomas en esta área. Por lo general, la inflamación desaparece a los pocos días sin problemas. Los bebés que nacen por un parto asistido con ventosas tienen más probabilidades de padecer esta afección.

  • Hematoma cefálico: es un área de sangrado por debajo de uno de los huesos craneales. Suele aparecer muchas horas después del parto y se presenta como un bulto en la cabeza del bebé. Con el tiempo, la sangre se reabsorbe. Dependiendo del tamaño, la mayoría de los hematomas cefálicos tarda de dos semanas a tres meses en desaparecer completamente. Si el área del sangrado es muy grande, algunos bebés pueden padecer ictericia por la descomposición de los glóbulos rojos.

  • Hematomas o marcas de fórceps: algunos bebés pueden presentar signos de hematomas en el rostro o en la cabeza como resultado del trauma de pasar por el canal de parto y del contacto con los huesos y los tejidos pélvicos de la madre. Los partos asistidos con fórceps pueden dejar marcas o hematomas temporales en el rostro y en la cabeza del bebé. Los bebés que nacen por un parto asistido con ventosas pueden padecer hematomas o laceraciones (cortes) en el cuero cabelludo.

  • Hiposfagma o hemorragia subconjuntival: es la ruptura de los vasos sanguíneos pequeños en los ojos del bebé. El bebé puede presentar una franja roja en la parte blanca de uno o de ambos ojos. Esto es muy común y no daña los ojos. Por lo general, el enrojecimiento desaparece en un período de una semana a diez días.

  • Parálisis facial: durante el parto, la presión que se ejerce en el rostro del bebé puede lesionar el nervio facial. Esto también puede ocurrir en un parto asistido con fórceps. La lesión suele observarse cuando el bebé llora. No hay movimiento del lado lesionado del rostro y el ojo no se cierra. Si solo se magulló el nervio, la parálisis generalmente mejora en pocas semanas. Si el nervio se rompió, puede ser necesaria una cirugía.

  • Parálisis braquial: se produce cuando se lesiona el plexo braquial (el grupo de nervios que llega a los brazos y a las manos). Suele ocurrir cuando hay dificultades en el parto para sacar los hombros del bebé, lo que se conoce como distocia de hombros. El bebé pierde la capacidad de flexionar y de rotar el brazo. Si la lesión solo produjo hematomas e hinchazón alrededor de los nervios, el movimiento debería volver en unos pocos meses. Si el nervió se rompió, puede producirse un daño nervioso permanente. Se utilizan ejercicios especiales para ayudar a mantener la amplitud de movimiento del brazo mientras que este se recupera.

  • Fracturas: la fractura de clavícula es el tipo más común de fractura que se produce durante el parto. La clavícula puede quebrarse cuando hay dificultades para sacar los hombros del bebé durante un parto de nalgas. Un bebé con la clavícula fracturada no suele mover el brazo del lado de la fractura. Sin embargo, el hueso sana rápidamente. Se forma un nuevo hueso; aparece un bulto firme en la clavícula en los primeros diez días. Si la fractura es dolorosa, puede ser de ayuda inmovilizar el brazo y el hombro con un vendaje blando o con una férula.

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